El asesinato del amor de Hitchcock

François Truffaut ya lo escribió, “Era imposible no ver que todas las escenas de amor estaban filmadas como escenas de asesinato y todas las escenas de asesinato, como escenas de amor”. Pero no voy a hablar ni de Truffaut ni de Hitchcock, tan solo quiero pararme en algo que no parece tan trivial pero lo es. ¿Es posible separar el bdsm de la vida cotidiana? Entendiendo claro está que no vivamos una relación puramente de dominación y sumisión 24/7. Pues es jodido ya lo adelanto. Y lo es porque nuestra educación fundamentada en los valores de la moral tradicional se dan de hostias con nuestros deseos, nuestras ganas y todo lo que le echemos para darle un valor positivo ya que al final queda un reconcome de ¿está esto bien?

No me refiero a si el propio bdsm está bien o no, para mi está no solo bien, sino que forma parte de mi vida y de mi desarrollo personal. Me refiero a como cojones conjugamos eso con el entorno, sin que los prejuicios y la moral vengan a nuestra cara a tocarnos el ciruelo. No podemos estar diciéndole a todo el mundo lo que hacemos y lo que somos. Algunos nos mirarían raro, otros sentirían repulsión, otros atracción, a saber. El desconocimiento y la ignorancia hace más daño del que pensamos. Así pues, por este lado no podemos hacer nada.

Lo mantenemos oculto, es lo más habitual y solo lo sacamos en círculos reducidos, por eso siempre el bdsm se ha mantenido en un entorno underground que me toca bastante la polla, por otro lado. Pero no todas las relaciones que tenemos en nuestra vida son o están relacionadas con el bdsm. No podemos evitar “salir al mundo“, porque ahí fuera hay mucha más gente y nosotros no somos el ombligo del mundo. Entonces entran en nuestras vidas personas ajenas a esto y tenemos que pensar y sopesar bien si les hacemos partícipes o lo dejamos pasar. En el caso de las mujeres, todas siempre dicen que prefieren conocer para poder elegir. Bueno, pues yo como dominante no te doy a elegir, esto es lo que hay, si te lo digo puedes estar a mi lado o irte, si no te lo digo, siempre será por un motivo, y ya se que el día que lo descubras dirás que lo hubieses aceptado. Pero a posteriori, esa opción no es muy válida.

Tomar decisiones. Sobre el papel siempre es fácil, frente al espejo es maravilloso, en la vida cotidiana es complejo. Por eso siempre estamos haciendo como Hitchcock. Cuando dominamos, parece que lo hacemos como si fuese nuestra vida cotidiana, lo hacemos con naturalidad pero cuando nos desenvolvemos en nuestra vida diaria, hay una parte del dominante que se niega a retraerse. Éste, es el que nos da problemas. Podemos convivir con ello, pero tarde o temprano aparece Janet Leigh y mientras apuñalamos su cuerpo bajo la ducha. Las escenas nos llevan a la sensación de estar sintiendo una relación sexual con climax final para terminar en el desagüe. Tarde o temprano, cualquier circunstancia cotidiana, tendrá una referencia al bdsm, sin duda.

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Un comentario sobre “El asesinato del amor de Hitchcock

  1. Uno es lo que es, independientemente del momento y la situación…podrá o tendrá que controlarlo más o menos pero su yo sigue estando ahí siempre…de todas formas, también creo que hay mucha pose

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