Anillo de presión

El cuello languidecía, los ojos vidriosos perdían la emoción mientras las puntas de los pies intentaban aferrarse al suelo como el corazón y sus latidos a la vida. Los dedos enroscados, uno tras otro presionaban cada segundo un poco más y la congestión en las venas de sus sienes hacía que la sangre galopase sin resuello. Pero el flujo cada vez era menor y se ralentizaba a cada instante. Los labios se habían secado, la lengua se asemejaba a las charcas secas de la sabana, agrietadas por el sol, pugnando por recoger alguna gota cálida de aquel aliento ardiente.

Veía ya desde la bruma del desmayo los músculos de aquellos brazos tensándose cada vez más, llevando la fuerza hasta los dedos que sentía metálicos, asumiendo que aquel rostro era una máquina de devastación y que hoy, subyugaba su cuello formando un círculo del que no podía escapar. Quizá tampoco quería aunque deseaba poder respirar, poder beber, sin embargo, sentía más que nunca, sentía su sangre ralentizarse desde el cuello hasta su cabeza y eso le llevaba a tener alucinaciones donde veía como la blancura de aquellos ojos oscuros se volvía opaca, negra por completo, como si de un ángel del averno se tratase y solo tuviese una misión.

Cuando la sangre se detuvo, el tiempo se convirtió en un tic tac rotundo que fue cerrando sus párpados, llevando sus sentidos hasta un estado donde por mucho que el dolor pugnase por salir, no era capaz de hacerse gritar. La piel era ahora el puerto de las sensaciones y notaba como los dedos rozaban contra ella y contra sí mismos. Tic tac, tic tac hasta que los dedos se unieron por los extremos, formando un perfecto anillo de presión, una serpiente voraz capaz de partir las vértebras y engullirla por completo. Entonces su voz levantó los párpados y la luz iluminó sus entrañas.

“Estás a salvo, estás entre mis manos y ahí no hay lugar para la desventura, ni para el miedo. Cuando mis manos cierren este círculo no habrá lugar más seguro para ti”.

Entonces dejó que posara los pies por completo en el suelo y se sintió firme colgada de aquel anillo de presión y luego, abrió las manos y el aire purificó todo su ser.

 

Wednesday

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