Mercurio

La mitología se convirtió en un susurro pero él seguía surcando el viento, saltando entre las verdades y confundiéndolas con las mentiras, robando los sueños en los que se introducía sin avisar, espiando por los agujeros de la inmundicia humana, salvaguardando las puertas que todos queríamos cruzar. Y todo eso en un instante, en un fulgor similar al que tarda su homónimo celestial en desaparecer de nuestra vista ocultado por Helios y volver a a aparecer una infinitésima parte del tiempo de un gemido después en el mismo lugar.

Bobos ante la astucia repugnante, caídos en desgracia ante la suavidad rítmica de las palabras que ocultan las verdaderas intenciones. Mercurio, ¿quién eres en realidad? ¿Qué parte de ti Homero retrató con fiel semblante? A veces pienso que eres el bastardo hijo de puta que está detrás de nosotros contemplando con sonrisa malévola como unos y otros nos engañamos y descerrajamos tiros en la nuca de amor no correspondido, o al menos escupes la penuria de los amantes que no son capaces de encontrarse porque les ciegas con tus juegos místicos y vapores de basura emocional.

Me gustaría que fueses el que enviase los mensajes incluso antes de ser pensados y correspondidos, el guardián de las puertas de cada una de nuestras perversiones dónde con un simple gesto y una sonrisa se pueda entrar y tú, des el visto bueno a los viajeros que desean postrarse ante los pies de unos o viceversa. Sería grandioso que con tu ingenio nos hicieras reír a carcajadas cuando el dueño, el dominante yerra y asume el error como parte de su aprendizaje, que cuando la sumisa disiente, entiendan que forma parte de su naturaleza humana primero y luego del rol que asumieron ambos en consenso.

Me gustaría que fueras astuto pero no como una zorra, astuto para entender la ausencia de la carga sexual de los contenidos y que la zorra y el zorro son uno y en los humanos son unos hijos de puta. Astuto para averiguar cual es el lastre del que tenemos que desprendernos aunque duela y que ese mismo dolor nos haga hacer hazañas gloriosas.

Mercurio, antes Hermes en el sur, Wednesday aún no sabe cual es el rostro de sumisión, por mucho que vueles a su alrededor enseñándola entre carcajadas. Recuerda que en el país de los ciegos, el tuerto es el rey.

 

Wednesday

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