Año nuevo, aniquilación

Sobre la venganza se pueden decir muchas cosas, algunas espantosas, otras ridículas. Ningún dicho es capaz de recoger un sentimiento inherente al ser humano, por el que se ha movido y ha avanzado a lo largo de la historia. La sumisa es un tótem, el Sacro instrumento de la dominación y sólo puede generar respeto. …

Has llegado a casa

Sólo necesitas una persona que te comprenda para dejar de sentirte un incomprendido. Solo una, nada más. Encontrar a esa persona ya no es tan sencillo. Imagino cada día millones de bosques y millones de personas perdidas en ellos, una en cada uno, deslizándose entre los árboles, viendo siempre el mismo paisaje, troncos, ramas caídas, …

¡Qué perra tiene mi perra!

Cuando compres el maletín de la señorita Pepis, debes recordar lo que decía el anuncio. El maletín, no tiene fin. Menudo regalo le hice para que pudiese llevar todas sus cositas ordenadas y dispuestas por si se le ocurría darme una sorpresa. Había de todo, al menos de todo lo que yo creo es imprescindible, …

No eres un caramelito

Me desahogué contigo, pagué mi frustración con tu piel, tensé mis nervios con las cuerdas que te aprisionaron hasta hacerte gritar. Golpeé mi ira con la rabia que me hacía ver que tu cuerpo soportaba lo que yo no pude. Te grité en la cara toda mi furia haciendo temblar tus lágrimas. Pinté tu cara …

La ardiente arena que heló tu sangre – III –

El terror tiene muchas caras, pero la más atroz de todas ellas es la del abandono. Pasé mi mano por su espalda desnuda hasta llegar a sus nalgas y empujé suavemente su cuerpo hacia adelante. Ve con ellos susurré. Se frenó, hizo el gesto de girarse pero se contuvo. Sin ver su cara sentía sus …

La ardiente arena que heló tu sangre – II –

Dentro no había lujo, ni tan siquiera era grande o agradable. Quizá pensaste que dentro estaría una recompensa gozosa y placentera. Pero en el fondo de tu corazón solo deseabas que el árbol solo hubiese sido el comienzo. Lo comprobaste pronto. El agua estaba helada. Te sumergí hasta el cuello y me salpicaste al sorprenderte …

La ardiente arena que heló tu sangre – I –

Te gusta jugar en la jaula, te sientes cómoda y feliz. Allí tienes tus cosas cuando necesitas esos instantes en los que eres más tú de lo que muchas veces imaginas. Hace mucho que no soy yo quien tiene que llevarte. Echo de menos esa sensación pero también sé que fue un gran paso para …

222 noches

No fue un número elegido al azar. Tampoco fue elegido para minar tu entrega y disposición. El día que terminó porque así lo sentí fue cuando lo contabilicé. Ese número es tu número, de nadie más, no es más o menos, es lo que te hace pertenecerme como lo haces. La primera noche, silenciosa y …

En la cuerda floja

Nos cuesta entender ciertas cosas a veces, será porque somos un pelín obcecados o simplemente gilipollitas. Me he encontrado muchas veces con gente que me pregunta cómo es posible que cuando deslizo las cuerdas por la piel no pongo cara de sádico, o de pervertido (que lo soy), o de enajenado sexual. Y muchas de …